El doctor Evan Atar Adaha, un inspirador médico de Sudán del Sur, ha ganado el Premio Nansen para los Refugiados del año 2018. La Fundación IKEA y los compañeros de IKEA estuvimos entre los invitados a la ceremonia de entrega del 1 de octubre y pudimos ver al doctor Atar recibiendo este reconocimiento. El evento tuvo lugar en la sede del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) de Ginebra y contó con el apoyo de la Fundación IKEA.

El Premio Nansen se otorga cada año a una persona u organización que haya dedicado su tiempo —y que haya demostrado una entrega que supera sus obligaciones— a ayudar a aquellas personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares.

Compromiso excepcional

El doctor Evan Atar Adaha es el director médico del hospital de Bunj, en Sudán del Sur. También es el único cirujano de este hospital. El premio le fue concedido en reconocimiento a su firme compromiso de 20 años prestando servicios médicos a las personas que han debido huir de los conflictos.

El hospital de 120 camas, que se encuentra a más de 600 kilómetros de la capital, Juba, es la única instalación quirúrgica en funcionamiento de la región. El doctor Atar y su personal trabajan en un entorno peligroso y difícil en el que las tensiones latentes suelen desembocar en violencia, y en el que, además, faltan profesionales médicos formados, medicinas y equipos.

 

El doctor Atar trata a todos los que lo necesitan, independientemente de sus circunstancias, y este compromiso le ha valido el respeto de los refugiados y los habitantes locales a partes iguales. Su trabajo demuestra que una sola persona puede marcar una gran diferencia, incluso cuando los obstáculos parezcan insalvables.

 

Encuentro con el ganador del Premio Nansen

A la mañana siguiente a la ceremonia, los trabajadores de IKEA desayunaron con el doctor Atar y aprendieron personalmente en qué consiste su trabajo, compartieron experiencias y recibieron su inspiración.

Radu Dumitraşcu, miembro del equipo de la Fundación IKEA, comentó: “Nos han conmovido enormemente los relatos sobre el trabajo del doctor Atar en Sudán del Sur. Nos hemos sentido muy honrados por su presencia; creo que su trabajo y sus logros dotan de una nueva perspectiva a nuestro trabajo con las personas refugiadas. En el mundo, hay muchísimos héroes olvidados de los que deberíamos aprender y sacar energías. Ver el compromiso y la dedicación del doctor Atar con la causa nos ha dado esperanza de que a los refugiados y a los desplazados les espera un futuro mejor; y de que cada esfuerzo, suma”.