El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha conectado una ampliación nueva a la planta solar del campo de refugiados de Azraq (Jordania), gracias a una subvención de la Fundación IKEA.

El proyecto lo ha subvencionado la campaña El poder de la luz de IKEA, que ha recaudado 30,8 millones de euros para que ACNUR proporcione energía lumínica y renovable a las familias de refugiados que viven en los campos de Asia, África y Oriente Medio. Ha brindado energía renovable a personas que habían vivido sin electricidad durante dos años y medio, y ha convertido a Azraq en el primer campo de refugiados del mundo que funciona con energía solar.

Cuando la planta solar se conectó por primera vez en mayo de 2017, tenía una capacidad de dos megavatios. La ampliación de 1,5 megavatios supone que más de la mitad de las necesidades eléctricas del campo se cubrirán ahora con energía renovable.

© ACNUR/Benoit Almeras

La planta solar ha cambiado la vida de las familias que viven en Azraq, ya que el campo se encuentra en una zona desértica del norte de Jordania, con veranos calurosos e inviernos duros. Antes de que se construyera, la falta de electricidad hacía que las tareas cotidianas, como cocinar y lavar la ropa, fuesen arduas y llevasen mucho tiempo. Cuando caía la noche, los niños no podían hacer sus deberes. Sin neveras, resultaba complicado mantener los alimentos frescos. Las mujeres y los niños no se sentían seguros cuando iban a los baños comunitarios por la noche.

En la actualidad, la energía solar proporciona electricidad asequible y sostenible a, por lo menos, 40 900 refugiados sirios que viven en hasta 10 470 refugios. Todas las familias pueden tener luz en sus refugios, conectar neveras y ventiladores, y cargar sus teléfonos, que les ayudan a mantenerse en contacto con familiares y amigos que se encuentran en el extranjero.

Con la nueva ampliación, ACNUR ahorrará dos millones de dólares al año y las emisiones de CO2 del campo se reducirán en unas 4500 toneladas al año. Para mediados de 2019, una nueva ampliación supondrá que la energía renovable suministrará el 70 % de la demanda de energía del campo, con lo que se ahorrará aún más dinero y se reducirán todavía más las emisiones de carbono.

© ACNUR/Robert Arcidiacono

La planta solar proporcionó ingresos a 50 refugiados que trabajaron en su construcción. Se les da trabajo a otras 120 personas de forma rotativa para llevar a cabo el cableado doméstico interno desde la red eléctrica, con la ayuda de 10 electricistas refugiados formados que garantizan la seguridad y la calidad de estas conexiones.

Per Heggenes, director ejecutivo de la Fundación IKEA, afirma: “Nos sentimos realmente orgullosos de contribuir con ACNUR en el cometido de suministrar energía renovable a Azraq. La planta solar y esta nueva ampliación están ayudando a las familias y los niños que viven allí a llevar una vida más segura y digna, con más oportunidades para estudiar, trabajar, jugar y mantenerse en contacto con el mundo que hay más allá del campo”.