“Hoy en día, nuestro objetivo con la Fundación IKEA consiste en seguir haciendo exactamente lo que siempre hemos intentado conseguir como empresa de muebles y artículos para el hogar: mejorar el día a día para el mayor número de personas posible en todo el mundo. Cuando decidí ceder la empresa a una fundación, allá por 1982, lo hice porque quería asegurarme de que IKEA seguiría siendo una empresa independiente mucho después de que yo ya no estuviera aquí para ocuparme del negocio. También quería asegurarme de que destinaríamos parte de nuestros beneficios a ayudar a mejorar la vida de las numerosas personas que atraviesan dificultades. Las familias que viven en la pobreza, lógicamente, tienen más necesidades que las familias que cuentan con más recursos. Pero todos tenemos las mismas necesidades básicas: un hogar seguro, una buena salud, unos ingresos regulares, el deseo de que nuestros hijos estén a salvo, de que reciban una buena educación y de que triunfen en la vida. Por ello, en la Fundación IKEA hemos decidido destinar nuestros fondos a cubrir estas necesidades clave con el fin de mejorar la situación de los niños y jóvenes en los países en vías de desarrollo, de forma que puedan labrarse un futuro mejor tanto para ellos como para sus familias. Si nos centramos en estos principios al trabajar con las familias que viven en lugares del mundo donde las necesidades son extremas, podremos marcar una gran diferencia. Y, lo que es más importante, podremos ayudar a las personas a lograr por sí mismos una vida mejor hoy y mañana, transformando el círculo de la pobreza en un círculo de prosperidad”. Ingvar Kamprad Fundador de IKEA y la Fundación IKEA