Nuestra campaña El poder de la luz ha recaudado un total de 30,8 millones de euros para ayudar a la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) a llevar luz y energía renovable a campamentos de refugiados de Asia, África y Oriente Medio. De este modo, se han convertido en lugares mejorados y más seguros para los niños y las familias que los habitan. Los campamentos de refugiados pueden ser lugares oscuros. Literalmente. Cada año, millones de niños y sus familias se ven obligados a abandonar los hogares debido a guerras, conflictos o desastres naturales. Estas personas encuentran refugio y protección en los campamentos de ACNUR. En la actualidad, más de 60 millones de personas en todo el mundo se han visto obligadas a desplazarse. Aunque la guerra y la persecución son las principales causas que obligan a la gente a huir, en ACNUR también preocupan cada vez más el cambio climático y los problemas relacionados con ello que provocan desplazamientos, incluidos los desastres naturales, como las sequías y las inundaciones, y la escasez de recursos naturales. “Por desgracia, la creciente crisis de refugiados ocasionada por conflictos prolongados alrededor del mundo no tiene visos de moderarse en un futuro próximo”, explica Per Heggenes, director ejecutivo de la Fundación IKEA. “Y factores menos conocidos, como desastres naturales inducidos por el cambio climático, podrían obligar a aún más personas a huir en busca de un lugar seguro al que llamar hogar”.  

  Una idea brillante por una buena causa Por cada lámpara o bombilla vendida durante los tres períodos de la campaña, la Fundación IKEA ha donado 1 euro a ACNUR. Los fondos están ayudando a mejorar el acceso a iluminación, energías renovables y educación primaria en campamentos de refugiados de Asia, África y Oriente Medio. Cómo han contribuido los clientes y los trabajadores

  • Más de 284 000 refugiados y miembros de las comunidades de acogida de Etiopía y Jordania pueden vivir con mayor seguridad de noche, gracias a la dotación de más de 56 000 linternas solares y la instalación de 720 farolas solares.
  • Se ha inscrito a más de 37 000 niños refugiados en escuelas primarias de Bangladesh, Chad y Etiopía, lo que les permitirá continuar su educación. Además, se ha formado a más de 740 maestros en dichos países.
  • Se han construido 22 plantas de biogás en Bangladesh, lo cual ha permitido procesar un 15 % de los residuos humanos y generar combustible ecológico para cocinar.

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